Análisis centros laterales Manchester City

Analizando los goles realizados por el Manchester City en las últimas temporadas me dí cuenta de diferentes patrones que se repetían. Ver de forma seguida todos los goles de un equipo es una buena forma de ver los diferentes mecanismos que tiene ese equipo a la hora de finalizar.

En este caso el foco se centra el los goles conseguidos en centros laterales. El City es un equipo que busca muchas situaciones de uno contra uno para sus extremos para a partir de ahí y en función de la respuesta rival buscar diferentes formas de finalización. Pese a que no tienen jugadores altos para rematar los centros, si consiguen muchos goles provenientes de esta acción. Veremos como:

  • Hacer el centro raso siempre que se pueda. Esto facilita a sus delanteros (que son bajitos) la capacidad de anticiparse a los defensas contrarios.
  • Buscar el espacio entre defensa y portería. Los defensores a la hora de despejar ese balón se encuentran en inferioridad posicional con respecto a su par (no pueden ver el balón y el rival a la vez) y además tienen posibilidades de meterse gol en propia al despejar.
  • Buscar la espalda del defensor inicialmente. Los atacantes antes de buscar el movimiento definitivo de cara a gol, buscan la espalda de su defensor para a partir de ahí tener la iniciativa que les otorga esa superioridad posicional.
  • Máxima rapidez posible en el centro. Los extremos cuando consiguen una situación ventajosa deben aprovechar para realizar el centro cuando la defensa contraria esta reduciendo el espacio con su portería y no cuando ya están plantados en ese espacio. Aprovecharán una orientación corporal errónea del defensor corriendo hacia portería.
  • Llegada de segunda línea para el pase atrás. Los jugadores que llegan desde atrás (los interiores principalmente) deben aprovechar la atracción que genera el delantero con su desmarque de ruptura para aprovechar el espacio generado en el punto de penalti y la frontal del área.
  • Lectura individual espacio-temporal. Los jugadores deben leer continuamente la acción del defensor para en función de ello realizar un movimiento u otro. Si por ejemplo Agüero ha atacado varias veces el primer palo y ve que el central a la siguiente acción tapa de forma exagerada ese espacio, Agüero deberá leerlo y elegir la opción de frenarse en vez de correr hacia portería para tener más espacio y tiempo para rematar.

«Un centro lateral que rebase el poste es medio gol. Si no lo mete el delantero que llega, se lo meterá el defensa en propia puerta. Por eso hay que despejar siempre el balón antes de que llegue a la vertical de la portería» Pep Guardiola en Herr Pep.

Análisis de los centros laterales ofensivos del Manchester City

Conceptos básicos del juego de posición

En este post os voy a explicar los conceptos básicos del juego de posición o juego de ubicación. El nombre de «juego de posición» es simplemente una forma de denominar un conjunto de conceptos tácticos, e incluso por qué no una forma de entender el fútbol. Aunque no por utilizar varios de estos conceptos, no se pueda mezclar con otra ideas de otros «estilos de juego». Al final eso solo es poner etiquetas y en mi opinión debemos beber de cuantas más fuentes posibles mejor para mejorar la cantidad de soluciones que pueda realizar mi equipo. Para mi lo ideal es no etiquetar cada idea de juego con un nombre, sino analizar en profundidad los comportamientos específicos de cada equipo. Que según el momento o la fase del juego seguramente mezclará varias ideas o conceptos de diferentes «estilos de juego», (puesto aposta de nuevo con comillas). La clave es que entendamos el fútbol como tiempo y espacio y a partir de ahí generamos la posibles soluciones en base a mi equipo y los problemas que me plantea el rival.

Vamos con el tema en cuestión, en este vídeo se analizan los conceptos asociados al «juego de posición» o en relación a la fase de ataque organizado, que nuestro equipo la E. F. Concepción (que competía en la preferente madrileña) ponía en práctica la temporada 2018-19. Con el vídeo se quiere desmontar la creencia de que no se puede hacer este tipo de juego sin unos jugadores de una calidad de élite, o en categorías altas. Esta claro que tener buenos jugadores, un campo en perfectas condiciones o unos medios de entrenamiento mejores influyen a la hora de acelerar el proceso de adquisición de la idea de juego, pero no solo de esta sino de cualquiera. Al final el fútbol sigue siendo fútbol en estas categorías y todo se determina por el espacio y tiempo. Que si bien en élite tienen más calidad para desarrollar la idea, también tienen menos tiempo y espacio provocados por la organización y calidad defensiva del rival. Así que mi opinión es que SÍ es posible utilizar este tipo de conceptos con éxito en estas categorías.

Conceptos básicos del juego de posición realizado por un equipo de preferente

La pereza inconsciente

Reflexión de una persona «normal»…

Me levanto y no tengo tiempo para nada, los días pasan como un rayo de luz, puedes verlos pero no puedes hacer nada para cambiarlos. Madrugo para ir a trabajar, descanso en la hora de la comida, de nuevo vuelta al trabajo y más tarde vuelvo a casa a recuperar fuerzas para prepararme para otro día de trabajo. El único respiro que tengo es el fin de semana, como si del ojo de un huracán se tratase, es un momento de tranquilidad entre el vertiginoso ritmo de la semana. Un lugar de paz donde aprovecho para recargar mis baterías durmiendo hasta tarde, navegar por internet, ver la tele y chatear con el móvil. Derrochando el dinero ganado con mi sufrimiento diario, saciando mis antojos buscando una sensación de bienestar que intente olvidar de mi mente, que tan solo me encuentro en el ojo del huracán.

Esta es mi vida, un trabajo que no me llena y agota mis energías vitales, alternado con momentos de descanso donde apenas tengo tiempo de hacer algo significativo. El tiempo pasa ante mis ojos sin que pueda atraparlo, vivo en un reloj de arena infinito al que no tengo ocasión de dar la vuelta. En mi memoria tengo el recuerdo de mis años como adolescente con multitud de metas y sueños. Mi ambición superaba cualquier obstáculo, cada día era un desafío del que salía victorioso. En el pasado queda esa época donde el tiempo era mi aliado y no el huracán que gobierna mi vida. Sigo teniendo sueños, proyectos, planes, propósitos de futuro alentadores para la que sería mi existencia perfecta, pero para siquiera intentar alcanzarlos tendría que ser un superhéroe, con el poder capaz de salir del tornado en el que me hallo.  

Y en la sociedad en la que nos encontramos no conozco muchos superhéroes, solo un puñado de afortunados con el aparente poder de controlar el tiempo y vivir en días de treinta horas. Hace meses tuve la oportunidad de contemplar a uno de ellos, trabajaba en el despacho de al lado en un puesto similar al mío. Era algo sobrenatural, tenía la energía de Superman, la velocidad de Flash, la determinación de Hulk y la inteligencia de Batman. Cuando yo me disponía a ir a comer después de haber atendido mis whatsapps y hablar con mi amigo Paco del partido de la jornada, él ya estaba terminando e iba a su despacho a progresar en uno de sus proyectos de los que hablaba apasionadamente. De camino a tomar el café de media tarde el estaba saliendo por la puerta habiendo terminado todo el trabajo de la jornada. Iba a pasar la tarde haciendo deporte con su hijo y más tarde a seguir desarrollando uno de aquellos sueños que tuvo como adolescente. Sueños que parecían ser prioritarios para él, como si la caza de un villano de cómic se tratase. ¿Cómo conseguía hacer todas esas cosas trabajando en lo mismo que yo? ¿De dónde sacaba todo ese tiempo, si yo no tenía tiempo ni de completar la lectura de un libro?

Un día tras meses viendo sus heroicidades me acerqué para preguntarle como conseguía hacer todas esas cosas sin morir exhausto en el intento, si trabajaba en lo mismo que yo. Ante tal pregunta su respuesta fue que la pereza gobernaba mi vida y que los placeres inmediatos de la sociedad capitalista occidental, ocupaban el tiempo que él utilizaba para darle un sentido a su existencia. Yo no entendí del todo lo que quiso decir, además no pude hallar mayor explicación, puesto que cuando yo llegué a preguntarle, el ya había acabado de comer y  con mi conversación ya se había extendido en su tiempo de la comida. Meses después dejó el trabajo y montó una exitosa empresa haciendo realidad uno de sus sueños. Yo seguí dando vueltas a lo que me dijo, pero me era imposible encontrar la razón en la pereza. No es que no quiera desarrollar mis sueños, ¡es que no tengo tiempo material para hacerlo! Con el tiempo acabe aceptando que se trataba de un superhéroe y yo simplemente era una persona «normal».      

Los secretos del gol

Los aficionados saltan de emoción, el estadio parece estallar, los jugadores corren hacia un córner, el guardameta quedó atrás y el balón se pasea por las redes de la portería. Ha sido gol. Al final, todo se resume en meter un gol más que el rival. Gran parte del trabajo de los entrenadores es valorado solo si su equipo consigue esto, meter uno más que el contrario. Pero ellos no pueden meterlo, no pueden empujarlo a la red. Por eso necesitan jugadores que tengan facilidad para ello porque si no, todo el trabajo previo puede no valer para nada.

Los jugadores “con gol” son los más codiciados en el mercado, pero ¿qué tienen ellos que no tengan el resto? Es difícil encontrar una respuesta clara a esta pregunta. ¿Es cuestión de técnica, de movimientos tácticos, de algo innato, de mentalidad, de entrenamiento? ¿Por qué unos jugadores tienen mayor facilidad para meter goles que otros con mayor calidad? Incluso, ¿por qué un mismo jugador unos años consigue masacrar las redes rivales y otro año no mete ni a puerta vacía?

Debido a la complejidad del asunto, no se puede atribuir a una única causa y obviar el resto de elementos que intervienen. Está claro que la mayoría de goleadores tienen características comunes, como una gran calidad en el remate, o unos movimientos inteligentes en el área. Pero, ¿qué les diferencia de otros jugadores también con estas características, pero sin grandes números goleadores? Ante una igualdad técnica, táctica y física parece evidente que lo que decanta la balanza en estos casos es la variante psicológica ante el gol.

Como dice Jorge Valdano, el fútbol es un estado de ánimo. Y es que para muchos jugadores entrar en el área cambia sus emociones y les hace distorsionar la realidad: se aceleran, aumenta su pulso y les parece que cambian las dimensiones de la portería o la distancia con los defensores. Lo que en el centro del campo sería fácil, en el área parece imposible. Es algo inconsciente, el jugador entra en el área a toda velocidad y su mente provoca una reacción de forma inmediata. Esto puede surgir por diferentes causas. Al ser el momento del gol el de mayor impacto emocional en el fútbol, lo que pasa en estos instantes es lo que más se va a quedar grabado en la mente, con sus posteriores consecuencias. Además, al tratarse de una situación con poco espacio y tiempo para decidir, y una de las más complicadas en el fútbol, es fácil instalar creencias limitantes al respecto debido a las vivencias pasadas.

Al ser el momento del gol el de mayor impacto emocional en el fútbol, lo que nos pasa en estos instantes es lo que más se va a quedar grabado en nuestra mente

Si el jugador tiene la creencia de que “no tiene gol”, su inconsciente se va a encargar de hacer el resto para que no los meta. Igual que si cree que se encuentra en una mala racha su cerebro va a hacer lo posible para que eso se haga realidad. “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón” (Henry Ford). Las creencias se convierten en pensamientos, los pensamientos se convierten en palabras y las palabras se convierten en actos.

También sucede lo contrario: si un jugador cree que “tiene gol” o que está en racha y mete todo, su mente le ayudará a lograrlo. Por eso los grandes goleadores cuando entran en el área aumentan su confianza, parece que se les ralentiza el tiempo y consiguen decidir la mejor opción posible para colar el balón en la red. Y todo eso ocurre de manera inconsciente, resultado de una creencia profunda.

Los grandes goleadores cuando entran en el área aumentan su confianza, parece que se les ralentiza el tiempo y consiguen decidir la mejor opción posible para colar el balón en la red

¿Pensar antes de un partido en “voy a meter gol”, “soy un gran goleador” o “la siguiente va para dentro” hace que cualquiera pueda ser un extraordinario goleador? No, si no se trata de una creencia verdadera y profunda no es tan fácil modificar el inconsciente. Incluso pensarlo en exceso para provocar que suceda puede ser perjudicial, como se explicará a continuación.

“Van Nistelrooy me dijo que los goles son como el kétchup. A veces no salen por mucho que lo intentes y luego vienen todos de golpe”

Gonzalo Higuaín

El principal enemigo para meter gol no es el portero, sino nosotros mismos. Es el rival más duro al que nos podemos enfrentar, conoce todas nuestras debilidades y creencias limitantes. Este adversario interno posee una gran cantidad de armas y todas ellas son muy eficaces y capaces de vencernos. La duda, la distracción o el diálogo interno, por ejemplo, hacen que perdamos la conexión plena con nuestro cuerpo en los momentos clave, como a la hora de marcar un gol. Para vencer a nuestro enemigo interno hay que fluir con la situación, no pensar cómo lo voy hacer, ni pensar si lo haré bien o mal, sino simplemente hacerlo. Nos han dicho desde pequeños que si no nos esforzamos mucho no llegaremos a nada, pero no nos advirtieron de las consecuencias de esforzarse demasiado.

“Apenas deliberamos, reflexionamos y conceptualizamos, se pierde la inconsciencia original y el pensamiento interfiere… La flecha ha sido disparada, pero no vuela directa hacia el blanco, tampoco el blanco se queda en su sitio. El cálculo, que es en verdad un cálculo equivocado, ha intervenido… El hombre es un animal pensante, pero sus grandes obras han sido realizadas cuando él no estaba calculando ni pensando” ) D. T. Suzuki, introducción de El Zen en el arte del tiro con arco de Eugen Herrigel).

Solo actuando sin pensar, confiando en que nuestro cuerpo y nuestro inconsciente encontrarán la mejor forma de mandar el balón a la red, estaremos cerca de nuestro máximo rendimiento Es habitual ver a delanteros en mala racha intentar marcar una y otra vez, cada vez con más ahínco y cada vez con reprimendas más exageradas en torno a sus propios fallos. De esta forma estamos haciendo más grande a nuestro enemigo interior. Solo actuando sin pensar, confiando en que nuestro cuerpo y nuestro inconsciente encontrarán la mejor forma de mandar el balón a la red, estaremos cerca de nuestro máximo rendimiento.

Lewandowski, tras marcar cinco goles en nueve minutos ante el Wolfsburg. “Es algo que no he vivido jamás, cinco goles en nueve minutos. La gente me pregunta qué ha pasado, pero no lo sé. Solo quise disparar y no pensaba sobre lo que vendría después”

Robert Lewandowski

El mayor momento del fútbol español surgió así, sin esforzarse demasiado, simplemente fluyendo: “Fue un momento increíble, parecía que todo se hubiera detenido, que estuviera congelado todo. Cuando hice el control se me quedó botando perfecta. Sabía que era el momento, que tenía que ser gol. ¿Por qué? No sabría explicarlo con palabras. Lo sentí” (Andrés Iniesta).

Llegados a este punto la pregunta es: ¿se puede entrenar el gol? ¿Puede entrenar un jugador el “tener más gol”? Y si es así, ¿cómo se hace? Todo parece indicar que sí y que, aparte del entrenamiento técnico y táctico, una gran parte tiene que ver con una mejor gestión emocional y la modificación del inconsciente.

“A veces se dice que el gol se lleva dentro, que es algo innato. Yo creo que eso se puede discutir. En el fútbol, como en la vida, vas aprendiendo continuamente. Es un aprendizaje continuo y yo he ido aprendiendo mucho. El gol es algo que se va aprendiendo. Hay algunos privilegiados que lo tienen innato, pero yo creo que he ido aprendiendo” (Aritz Aduriz).

No parece casualidad que la edad media en el TOP15 actual de los máximos goleadores de primera división sea de 28 años. Parece haber una relación entre la madurez emocional que otorga la experiencia y el paso de los años, con los goles anotados.

De esta forma, entrenando la gestión emocional puede haber avances en la mejora de cara a la portería. El coaching es una herramienta muy potente para mejorar esto, ya que se nutre de muchas herramientas de la inteligencia emocional. También la PNL (programación neurolingüística) puede ser un magnífico instrumento para modificar el inconsciente y que actúe a nuestro favor en momentos de máxima tensión.

Por último, creo que es acertado acabar el artículo con tres consejos para lograr el máximo rendimiento, tanto de cara al gol como a cualquier objetivo, los cuales explica Tim Gallwey en El juego interior del tenis. Estos son:

1. Aprender a crear la imagen más clara posible del resultado deseado; en el caso del gol podría ser por dónde quiero que entre el balón.

2. Aprender a confiar en que el “yo, número dos” (el inconsciente, nuestra parte intuitiva… como queramos llamarlo) rendirá al máximo y tendrá las respuestas a los problemas que me plantee el juego.

3. Aprender a ver sin juzgar, es decir, a ver lo que está sucediendo sin juzgar si está bien o mal.

“Siempre me gusta ir hacia adelante y crear una jugada de gol. Siempre pienso en eso; en qué quiero hacer, y no en cómo lo quiero hacer”

Leo Messi