Los secretos del gol

Los aficionados saltan de emoción, el estadio parece estallar, los jugadores corren hacia un córner, el guardameta quedó atrás y el balón se pasea por las redes de la portería. Ha sido gol. Al final, todo se resume en meter un gol más que el rival. Gran parte del trabajo de los entrenadores es valorado solo si su equipo consigue esto, meter uno más que el contrario. Pero ellos no pueden meterlo, no pueden empujarlo a la red. Por eso necesitan jugadores que tengan facilidad para ello porque si no, todo el trabajo previo puede no valer para nada.

Los jugadores “con gol” son los más codiciados en el mercado, pero ¿qué tienen ellos que no tengan el resto? Es difícil encontrar una respuesta clara a esta pregunta. ¿Es cuestión de técnica, de movimientos tácticos, de algo innato, de mentalidad, de entrenamiento? ¿Por qué unos jugadores tienen mayor facilidad para meter goles que otros con mayor calidad? Incluso, ¿por qué un mismo jugador unos años consigue masacrar las redes rivales y otro año no mete ni a puerta vacía?

Debido a la complejidad del asunto, no se puede atribuir a una única causa y obviar el resto de elementos que intervienen. Está claro que la mayoría de goleadores tienen características comunes, como una gran calidad en el remate, o unos movimientos inteligentes en el área. Pero, ¿qué les diferencia de otros jugadores también con estas características, pero sin grandes números goleadores? Ante una igualdad técnica, táctica y física parece evidente que lo que decanta la balanza en estos casos es la variante psicológica ante el gol.

Como dice Jorge Valdano, el fútbol es un estado de ánimo. Y es que para muchos jugadores entrar en el área cambia sus emociones y les hace distorsionar la realidad: se aceleran, aumenta su pulso y les parece que cambian las dimensiones de la portería o la distancia con los defensores. Lo que en el centro del campo sería fácil, en el área parece imposible. Es algo inconsciente, el jugador entra en el área a toda velocidad y su mente provoca una reacción de forma inmediata. Esto puede surgir por diferentes causas. Al ser el momento del gol el de mayor impacto emocional en el fútbol, lo que pasa en estos instantes es lo que más se va a quedar grabado en la mente, con sus posteriores consecuencias. Además, al tratarse de una situación con poco espacio y tiempo para decidir, y una de las más complicadas en el fútbol, es fácil instalar creencias limitantes al respecto debido a las vivencias pasadas.

Al ser el momento del gol el de mayor impacto emocional en el fútbol, lo que nos pasa en estos instantes es lo que más se va a quedar grabado en nuestra mente

Si el jugador tiene la creencia de que “no tiene gol”, su inconsciente se va a encargar de hacer el resto para que no los meta. Igual que si cree que se encuentra en una mala racha su cerebro va a hacer lo posible para que eso se haga realidad. “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienes razón” (Henry Ford). Las creencias se convierten en pensamientos, los pensamientos se convierten en palabras y las palabras se convierten en actos.

También sucede lo contrario: si un jugador cree que “tiene gol” o que está en racha y mete todo, su mente le ayudará a lograrlo. Por eso los grandes goleadores cuando entran en el área aumentan su confianza, parece que se les ralentiza el tiempo y consiguen decidir la mejor opción posible para colar el balón en la red. Y todo eso ocurre de manera inconsciente, resultado de una creencia profunda.

Los grandes goleadores cuando entran en el área aumentan su confianza, parece que se les ralentiza el tiempo y consiguen decidir la mejor opción posible para colar el balón en la red

¿Pensar antes de un partido en “voy a meter gol”, “soy un gran goleador” o “la siguiente va para dentro” hace que cualquiera pueda ser un extraordinario goleador? No, si no se trata de una creencia verdadera y profunda no es tan fácil modificar el inconsciente. Incluso pensarlo en exceso para provocar que suceda puede ser perjudicial, como se explicará a continuación.

“Van Nistelrooy me dijo que los goles son como el kétchup. A veces no salen por mucho que lo intentes y luego vienen todos de golpe”

Gonzalo Higuaín

El principal enemigo para meter gol no es el portero, sino nosotros mismos. Es el rival más duro al que nos podemos enfrentar, conoce todas nuestras debilidades y creencias limitantes. Este adversario interno posee una gran cantidad de armas y todas ellas son muy eficaces y capaces de vencernos. La duda, la distracción o el diálogo interno, por ejemplo, hacen que perdamos la conexión plena con nuestro cuerpo en los momentos clave, como a la hora de marcar un gol. Para vencer a nuestro enemigo interno hay que fluir con la situación, no pensar cómo lo voy hacer, ni pensar si lo haré bien o mal, sino simplemente hacerlo. Nos han dicho desde pequeños que si no nos esforzamos mucho no llegaremos a nada, pero no nos advirtieron de las consecuencias de esforzarse demasiado.

“Apenas deliberamos, reflexionamos y conceptualizamos, se pierde la inconsciencia original y el pensamiento interfiere… La flecha ha sido disparada, pero no vuela directa hacia el blanco, tampoco el blanco se queda en su sitio. El cálculo, que es en verdad un cálculo equivocado, ha intervenido… El hombre es un animal pensante, pero sus grandes obras han sido realizadas cuando él no estaba calculando ni pensando” ) D. T. Suzuki, introducción de El Zen en el arte del tiro con arco de Eugen Herrigel).

Solo actuando sin pensar, confiando en que nuestro cuerpo y nuestro inconsciente encontrarán la mejor forma de mandar el balón a la red, estaremos cerca de nuestro máximo rendimiento Es habitual ver a delanteros en mala racha intentar marcar una y otra vez, cada vez con más ahínco y cada vez con reprimendas más exageradas en torno a sus propios fallos. De esta forma estamos haciendo más grande a nuestro enemigo interior. Solo actuando sin pensar, confiando en que nuestro cuerpo y nuestro inconsciente encontrarán la mejor forma de mandar el balón a la red, estaremos cerca de nuestro máximo rendimiento.

Lewandowski, tras marcar cinco goles en nueve minutos ante el Wolfsburg. “Es algo que no he vivido jamás, cinco goles en nueve minutos. La gente me pregunta qué ha pasado, pero no lo sé. Solo quise disparar y no pensaba sobre lo que vendría después”

Robert Lewandowski

El mayor momento del fútbol español surgió así, sin esforzarse demasiado, simplemente fluyendo: “Fue un momento increíble, parecía que todo se hubiera detenido, que estuviera congelado todo. Cuando hice el control se me quedó botando perfecta. Sabía que era el momento, que tenía que ser gol. ¿Por qué? No sabría explicarlo con palabras. Lo sentí” (Andrés Iniesta).

Llegados a este punto la pregunta es: ¿se puede entrenar el gol? ¿Puede entrenar un jugador el “tener más gol”? Y si es así, ¿cómo se hace? Todo parece indicar que sí y que, aparte del entrenamiento técnico y táctico, una gran parte tiene que ver con una mejor gestión emocional y la modificación del inconsciente.

“A veces se dice que el gol se lleva dentro, que es algo innato. Yo creo que eso se puede discutir. En el fútbol, como en la vida, vas aprendiendo continuamente. Es un aprendizaje continuo y yo he ido aprendiendo mucho. El gol es algo que se va aprendiendo. Hay algunos privilegiados que lo tienen innato, pero yo creo que he ido aprendiendo” (Aritz Aduriz).

No parece casualidad que la edad media en el TOP15 actual de los máximos goleadores de primera división sea de 28 años. Parece haber una relación entre la madurez emocional que otorga la experiencia y el paso de los años, con los goles anotados.

De esta forma, entrenando la gestión emocional puede haber avances en la mejora de cara a la portería. El coaching es una herramienta muy potente para mejorar esto, ya que se nutre de muchas herramientas de la inteligencia emocional. También la PNL (programación neurolingüística) puede ser un magnífico instrumento para modificar el inconsciente y que actúe a nuestro favor en momentos de máxima tensión.

Por último, creo que es acertado acabar el artículo con tres consejos para lograr el máximo rendimiento, tanto de cara al gol como a cualquier objetivo, los cuales explica Tim Gallwey en El juego interior del tenis. Estos son:

1. Aprender a crear la imagen más clara posible del resultado deseado; en el caso del gol podría ser por dónde quiero que entre el balón.

2. Aprender a confiar en que el “yo, número dos” (el inconsciente, nuestra parte intuitiva… como queramos llamarlo) rendirá al máximo y tendrá las respuestas a los problemas que me plantee el juego.

3. Aprender a ver sin juzgar, es decir, a ver lo que está sucediendo sin juzgar si está bien o mal.

“Siempre me gusta ir hacia adelante y crear una jugada de gol. Siempre pienso en eso; en qué quiero hacer, y no en cómo lo quiero hacer”

Leo Messi

2 respuestas a “Los secretos del gol”

  1. Gran artículo. Exelente muy buen trabajo

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